Si
amarte fuera el pecado mayor,
no habría abogado en el mundo que pudiera
evitar la condena.
Porque
este amor con alevosía no tiene ni perdón ni razón.
Y
si me han de condenar por amarte, me declaro culpable
y sin clemencia. He de irme al infierno...
de
amarte con locura y pasión.!
¡Condénenme,
condénenme!
¡Culpable
soy de este delito!
Este
amor me consume y me condena,
me
quema por dentro, mi alma ya está hecha cenizas
por
esta intensidad. Día a día me lleva por un camino
pecaminoso
que ciega mis ojos y me llena de lujuria.
Mis
sentidos palpitan, y mi cuerpo fogoso
es
consumido por este fuego sensual y erótico,
que
me excita a cada segundo hasta hacerme desfallecer.
Me
hace gemir y sentir este orgasmo mágico
que
me deja sin razón, delirante, sedienta de ti,
enloquecida
de pasión.
esta
pasión me condena, me delata:
¡Te amo! ¡Te amo! con pasión y con locura.
¡Condénenme!
¡Condénenme!
¡Soy culpable del pecado de lujuria!
¡Culpable de pasión desenfrenada!
Soy
culpable de amarte, de amarte
y
de sentirte dentro de mi alma,
de
mi mente, cada día más. ¡A cada segundo te quiero en mí!
Juez,
si me deja libre,
con
pasión y alevosía volveré a reincidir
cada
instante y segundo de existencia
que
tenga en esta vida terrenal.
¡Condénenme!
¡Culpable soy de amarte cada día
con pasión y con locura!
¡Condénenme!


