jueves, 20 de octubre de 2011

Un café en París

Había puesto la tetera para tomarme un café, ese simple que viene en tarro, no tenía de grano y la cafetera estaba averiada, así que simplemente me serví una taza de café bien caliente, cargado, dulce y con leche.
Puse en mi PC, una fondo de pantalla con la foto de París, una hermosa foto tomada en el atardecer de la ciudad luz; y me senté en mi silla mirando mi computador, mientras de fondo se sentía el río Mapocho, y me decía a mi misma "No hay nada más agradable en el mundo que sentarse a tomar café y contemplar la hermosa torre Eifel, sentir el sonido del Sena, que agradable es estar en París"

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