sábado, 11 de octubre de 2025

Esta noche te recuerdo.


Las estrellas que titilan en el cielo,

 brillando en la lontananza,

me recuerdan el brillo de tus ojos

cuando me mirabas;

de frente a mis ojos de miel,

 me decías que jamás me dejarías,

que me amabas, que me querías.

 

Pero fueron solo palabras

melodiosas y dulces...

Y esas palabras zalameras se escaparon

el agua entre las manos; se desvanecieron

en el tiempo. Palabras dulces, solo palabras.

 

Hoy, mirando el cielo estrellado,

recuerdo tus promesas y los proyectos

juntos trazamos para nuestras vidas.

Palabras dulces, solo palabras.

 

Recuerdo el ayer y pienso qué hacer

si te encuentro otra vez en mi camino.

Y si no te encuentro,

recordarte será mi medicina;

 amarte en silencio será mi vida.

 

Hoy, mirando el mar calmo bajo la luna llena

y las estrellas iluminándome,

recuerdo nuestros bellos atardeceres.

Esas noches eternas en que,

en calma, disfrutábamos de un baño de luna;

nuestras dulces noches de pasión

en las que deseábamos que la noche no acabara nunca.

 

Hoy solo recuerdo todo el placer

que me hiciste sentir;

ese placer infinito que me diste

en nuestras veladas de luna llena.

La conquista fue mutua: el juego, la seducción,

la diversión y lo delicioso de nuestra pasión...

 

Hoy, mirando las estrellas

que titilan en el cielo,

brillando en la lontananza,

vuelvo a tus bellos ojos cafés.

Recuerdo ese incandescente brillo

cuando me hablabas melodiosamente.

Esta noche de luna llena te recuerdo;

recuerdo, otra vez,

 el brillo de tus lindos ojos cafés.

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