miércoles, 7 de enero de 2026

Pirómano del averno



​En esta cálida noche de verano,

recuerdo el suave ardor de tu piel morena,

tus besos y caricias en el umbral de la puerta.

Tus manos, al rozar mi piel,

hacían que mi sangre ardiera

y mis venas se derretían

con el fuego que tú provocabas.

​Pirómano, solo te dedicas a

encender el fuego de mi pasión.

El roce de tu boca,

tu lengua hurgando en mi fuente divina,

hacían que lava ardiente

escurriera por mis piernas;

surcos incandescentes en mi piel,

prueba máxima de que solo tú

me llevas al infierno del placer.

​Y me dejas allí, en el averno,

siendo devorada por el candor de tu boca.

Haces que mi cuerpo se arquee,

que vibre de lujuria

y que me inunde mi propio placer.

Ese fuego que enciendes con tu cuerpo...

no quiero que termine jamás.

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