Tenía muchas ganas
de hacer una locura, de hacer algo realmente entretenido y excitante.
La tarde estaba
soleada venia saliendo del trabajo y me dirigí al paradero del bu para irme
hacia mi casa, en esto pasaba frente a mí un jeep blanco del año, y el chofer
era un lindo y guapísimo hombre moreno de ojos verdes, cabello castaño; con su
camisa medio abierta y su corbata estaba en el asiento del copiloto, él me miro
y nos sonreímos; en eso yo me acerqué al auto a saludarlo, abrí la puerta y me
subí sin invitación alguna y le dije ¡Hola! ¿Cómo estás? ¡Soy Lily y estás
secuestrado!, ¡Todo lo que queda de día serás para mí!
Mi victima resulto
ser un médico que venía de su turno de algún hospital, conversamos sobre eso en
el camino y me pregunto ¿Dónde quedaba el lugar de la detención?
-Le dije que
siguiera manejando hacia el oriente por Tobalaba, hasta príncipe de Gales, por
ahí cerca de un mirador hay un motel, con cabañas, súper lindo.
Llegamos a nuestra
habitación, nos besamos locamente, nos quitamos la ropa con ímpetu y un
desenfreno cargado de pasión, lujuria y deseos sin límites, seguimos besándonos
por cada milímetro de piel, acaricie todo su esbelto y atlético cuerpo, fuerte
y musculoso, era el sueño de cualquier fémina tener a este adonis en la cama
para una solita.
Él comenzó a besar
mi cuello, bajo suavemente hasta llegar a mis pechos, los lamió, los tomo con
sus manos suavemente y sentí como mis pezones se ponían duros, tensos y al
sentir el roce de su lengua por mis pechos sentí por todo mi cuerpo una carga
eléctrica, que comenzaba por mis pezones…y luego empezó a succionarme como si
quisiera alimentarse de mí, mientras sus manos aún estaban acariciando mi piel.
Mientras él estaba
ardiente siguió besándome, lamiéndome, succionándome y bajaba suavemente por mi
cuerpo, hasta llegar al monte de Venus y ahí se entretuvo acariciándolo,
jugando con mis bellos púbicos como si fueran hilos de plata los deshilaba uno
en uno.
Sus manos ahí, en
mi zona especial, me causaba una sensación electrizante que se volvía cada vez más
estremecedora, mientras seguía entrando y acariciando mi clítoris, mi sexo
estaba ya humedecido, completamente mojado y con sus manos abría mis piernas y
comenzó con sus dedos y abrió mi vagina él se puso frente a ella y comenzó a
lamerla, a saborear mi clítoris y a penétrame suave y deliciosamente con su
lengua y en eso estuvo bastante tiempo y me hizo gemir de una manera
descontrolada, jamás había sentido tanto placer, nunca un hombre había logrado
que sintiera orgasmos tan fascinantes con solo lamerme, acabe muchas veces solo
con sus lamidos; después el cambio de posición y puso en mi boca todo su sexo,
mientras él aún tenía sus labios en el mío y comencé a succionar su pene como
si fuese un rico helado; estuvimos así un
largo rato.
Después de eso él
me puso en posición con la cabeza en la almohada de una forma cómoda y él se montó
arriba sobre mí y comenzó a penetrarme de una manera suave, pero le pedí que
aumentara su ritmo y la velocidad, decía… “más fuerte”, y él tomo mis piernas y
se las puso al hombro y ahí introdujo todo su miembro duro, hasta lo más
profundo de mí y se movía jadeante, con fuerza, con pasión y locura y me hizo
gritar, gemir como nunca, así también acabe varias veces, después de eso me
tomo con fuerza y me dio vueltas y me tiro contra la cama, me puso boca abajo
en cuatro y comenzó a penetrarme cada vez más rápido y mientras ponía sus manos
en mis caderas, y m excitaba cada vez más y más y se movía cada vez de forma más
rápida y comenzó deslizar sus manos hacia mi clítoris, y comencé a gritar y
chillar, sentía miles de orgasmos deliciosos, lujuriosos e irresistibles, y él
dijo que quería acabar y comenzó a moverse más y más rápido y los dos logramos
acabar juntos y juntos también dimos un alarido que salió desde lo más profundo
de nosotros, un grito lleno de placer,
con el que juntos logramos un orgasmo magistral.
Después nos metimos
al jacuzzi tomamos una copa de champagne y pedimos algo para comer, conversamos
sobre nuestras vidas y nuestras actividades; ya no recuerdo su nombre, solo
recuerdo su actividad, médico.
Salimos del motel
como 5 horas después; de ahí me fui al metro y nunca más supe de él.

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