En este frío
inmenso siento
mi alma en llamas;
en mi mente solo estás tú
y no sé cómo
sacarte de ahí.
Quisiera
congelarme
en este gélido
invierno,
quisiera olvidar todo y seguir...
Pero estoy aquí,
quemándome:
quemándome en tu
ausencia,
quemándome en tu
silencio,
quemándome en tu
lejanía.
Quisiera poder
gritar
a todos los
vientos
que no he dejado
de pensar en ti
ni siquiera un
momento.
A cada segundo mi
alma
se incendia más y
más;
este fuego ya no
me deja
ni respirar, ni
sentir.
Abro los ojos y te
veo,
respiro y te
siento.
Dime: ¿Qué hago yo
con todo esto
que me está
sucediendo?
¿Qué hago con este
fuego
que me devora el
alma?
