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martes, 28 de octubre de 2025

Sueños Ardientes

Solo fue un dulce delirio erótico,

 un mapa de fuego trazado sobre mi piel;

 recorriste con tu boca cada poro, cada relieve,

hasta que mi tez ardió bajo el rastro de tu lengua.

 

Sentí el asedio candente de tu boca,

 un relámpago en mi centro

me hizo erizar el cuerpo

con el instinto de una gata.

Grité al vacío mientras me habitabas;

tus dedos, náufragos en mi humedad,

desataron una marea incontenible.

 

Fue solo un sueño, un incendio imaginario,

pero al despertar, el deseo era un rastro húmedo,

una fiebre que todavía me recorre los muslos.

 

Cada caricia, cada beso,

cada roce húmedo quedó tatuado

en el silencio de mi alcoba;

 son la chispa que desata mi tormenta.

Enciendes el fuego que me habita,

y con solo soñarte, me tienes aquí,

clandestina,

deseando el peso de tu cuerpo.

 

Me haces volar sin alas,

solo con la memoria;

me haces estremecer en la penumbra.

ahora, solo deseo que el alba se detenga

 y que mis sueños

por fin, aprendan a ser realidad…

 


sábado, 11 de octubre de 2025

Esta noche te recuerdo.


Las estrellas que titilan en el cielo,

 brillando en la lontananza,

me recuerdan el brillo de tus ojos

cuando me mirabas;

de frente a mis ojos de miel,

 me decías que jamás me dejarías,

que me amabas, que me querías.

 

Pero fueron solo palabras

melodiosas y dulces...

Y esas palabras zalameras se escaparon

el agua entre las manos; se desvanecieron

en el tiempo. Palabras dulces, solo palabras.

 

Hoy, mirando el cielo estrellado,

recuerdo tus promesas y los proyectos

juntos trazamos para nuestras vidas.

Palabras dulces, solo palabras.

 

Recuerdo el ayer y pienso qué hacer

si te encuentro otra vez en mi camino.

Y si no te encuentro,

recordarte será mi medicina;

 amarte en silencio será mi vida.

 

Hoy, mirando el mar calmo bajo la luna llena

y las estrellas iluminándome,

recuerdo nuestros bellos atardeceres.

Esas noches eternas en que,

en calma, disfrutábamos de un baño de luna;

nuestras dulces noches de pasión

en las que deseábamos que la noche no acabara nunca.

 

Hoy solo recuerdo todo el placer

que me hiciste sentir;

ese placer infinito que me diste

en nuestras veladas de luna llena.

La conquista fue mutua: el juego, la seducción,

la diversión y lo delicioso de nuestra pasión...

 

Hoy, mirando las estrellas

que titilan en el cielo,

brillando en la lontananza,

vuelvo a tus bellos ojos cafés.

Recuerdo ese incandescente brillo

cuando me hablabas melodiosamente.

Esta noche de luna llena te recuerdo;

recuerdo, otra vez,

 el brillo de tus lindos ojos cafés.