¿Cómo me enamoré de ti?
¿Cómo me enamoré
de ti, si
fue solo una
mirada directo a mis ojos?
Estaba perdida,
sin rumbo,
y de repente tu
luz con su fulgor iluminó toda
mi existencia.
Me enamoré sin
darme cuenta
de lo que sucedía.
Solo entré en esa
burbuja de luz
que construiste
para mí,
llena de cosas
maravillosas,
grandiosas,
deliciosas;
con tu mirada
hiciste magia
y llenaste de
color y pasión
mi realidad antes
gris.
Me enamoraste, me
embrujaste,
y yo caí en tu
dulzura
y en el destello
rutilante de tu luz de estrellas.
Eres dulce como el
dátil de Palestina.
Eres luz, como la luna que baña el mar de
Gaza.
Cuando me di
cuenta de todo,
ya estaba
enamorada de ti,
¡oh, amor mío!
Tú das sentido a
mi existencia,
que antes de ti
estaba obscura
y vacía, como el
desierto sin su oasis.
Lo único que deseo
ahora
es que nos
embriaguemos de amor
y de pasión; deseo
sentirte en mi alma,
feliz y tranquilo.
Quiero que en mi
regazo encuentres
esa paz y calma
que necesita tu alma
cansada, agotada
de los caminos
duros de esta
vida.
Quiero que en mi
regazo
descansen todos
tus sueños y anhelos,
y que juntos
podamos disfrutar de las delicias
de este amor dulce
y luminoso.
Quiero que todos
los rumbos
por los que nos
lleve esta vida estén llenos de amor,
ternura y pasión
desbordada.
Deseo que este
amor sempiterno
siempre nos reúna
en todas
las vidas que nos
toquen vivir.
Porque una sola
vida
es muy poco tiempo
para amarte,
¡oh, amor mío!
¡Un amor así no se
puede agotar en una sola vida!
En todas las
existencias que me toquen,
te buscaré para
amarte
por siempre y para
siempre.

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