Vistas de página en total

martes, 11 de marzo de 2014

Pasados cálidos


Es como un sueño amargo: un sueño en el que solo tú y yo podíamos estar, pero alejados es como se nos va la vida. Día a día, y a cada instante, transitamos por un camino que cada vez se hace más distante; un camino que se enfila por senderos pedregosos, obscuros, llenos de sombras que no dejan de molestar y un frío que, como saetas venenosas, te roe los huesos. Esos mismos huesos que crujen a cada amanecer, me recuerdan que alguna vez este cuerpo y esta alma no tenían frío, porque estaban junto a tu cuerpo: cálido, plácido, enloquecido de placer y de locuras interminables.

 

Esas mismas locuras que hoy se van. Ni siquiera queda el sabor de tu piel; se fueron los aromas. Se marcharon en el preciso momento en el que abriste la ventana y desapareciste, como las hojas que el viento se llevó en el otoño que acaeció. Así mismo se fue todo lo que había entre nosotros: sin más ni más, el viento borró hasta el último recodo de nuestra historia. Y hoy, solo trato de avanzar por este fantasmal camino, helado y lleno de soledad.



No hay comentarios:

Publicar un comentario