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jueves, 17 de julio de 2025

Tu indiferencia



Tu silencio es la evidencia más clara de que no quieres nada de mí. Tu indiferencia me quema como una saeta ardiente que se clava y me calcina todo por dentro. Este incendio que causas con tu displicencia hace que me duela hasta el aire que respiro.

 

Solo sobrevivo con este dolor, intenso e inmenso, con el alma completamente en llamas por tu quietud. Pusiste un muro infranqueable que separa tu alma de la mía; ninguna escala es lo suficientemente alta para alcanzar tu borde. Te entregué mi alma y solo recibí de vuelta un reflejo opaco que demuestra tu apatía, tu falta de interés y de deseo. Eso me quema más y más, causándome un suplicio indecible.

 

Caminé hacia ti con el alma abierta y hoy me encuentro en un desierto emocional, sin saber si esperar o seguir vagando eternamente sin rumbo, hasta encontrar un oasis donde mi espíritu pueda descansar de este fuego que me consume a cada instante.

 

Te entregué mi vida y nada en ti resonó; solo hallé indolencia y un desapego total. Me quemo en la lava de tu quietud. En este camino, la única que arde soy yo, aunque afuera el invierno sea más gélido que Plutón. El aire está frío, el invierno es cada día más crudo, pero mi interior arde por tu taciturnidad. Mil saetas me queman y me seguirán quemando en la obscura eternidad de tu mutismo.

miércoles, 18 de diciembre de 2024

¿Dime Cómo?



Veo todo desde la lontananza que da el tiempo; todo lo vivido entre nosotros pareciera que fue en otro siglo, en otra vida. Quisiera, en esta existencia, volver a verte, volver a sentir tu aroma, volver a sentir la calidez de tu piel sobre la mía. Desearía volver a sentir tus labios en los míos para poder sentirme viva otra vez.

 

La lejanía, el tiempo, la lontananza del espacio y la obscuridad de las noches solo me recuerdan que tú ya no estás aquí conmigo. Estoy sola con mis pensamientos, sola conmigo misma y con tu recuerdo habitando mis adentros.

 

Quisiera volver a sentir el latido de mi corazón, volver a sentir mi alma dentro de mi cuerpo, volver a pensar con claridad; pero todo eso parece imposible. Te llevaste una parte de mi espíritu y un fragmento de mi mente; hoy solo quedan los despojos de lo que fui.

 

¿Cómo se retoma una vida que no existe? ¿Cómo se empieza una nueva historia desde la nada? ¿Cómo se puede vivir con este dolor? ¿Cómo se puede volver a respirar así? ¿Cómo?

 

Si tú lo sabes, exijo que me digas: ¿cómo es que yo tengo que seguir viviendo así? ¿Cómo puedo volver a caminar sin alma? ¿Dime, cómo?

 

miércoles, 27 de agosto de 2014

Wash My World


La lluvia cae y cae como lentas plumas de pájaros que se fueron para no volver más; para olvidar lo vivido, y así, el agua cae. Limpia y borra toda huella de cosas acontecidas, y sucede que, a cada paso que doy, me encuentro con huellas que se hacen nada.

 

Bañada por las lentas lágrimas obscuras que, derramadas sobre la gran ciudad, me producen una tristeza horrorosa que me da ganas de salir corriendo. Siento esas ganas infinitas de que la lluvia borre también estos recuerdos que llevo en mi mente, y que deshaga las huellas que quedaron sobre mi piel.

 

Y me quedo aquí, bajo la lluvia, sintiendo cómo cada gota de agua rueda sobre mi cuerpo; siento millones de gotas de lluvia rozándome, esas gotas llorosas que me hacen estremecer y me hacen llorar de dolor y de placer. Me quedo bajo la lluvia para limpiarme, para bañar mi mente y limpiar mi piel de tus besos, de tus caricias que alguna vez me hicieron enloquecer y que hoy solo me producen frío y humedad.

martes, 11 de marzo de 2014

Pasados cálidos


Es como un sueño amargo: un sueño en el que solo tú y yo podíamos estar, pero alejados es como se nos va la vida. Día a día, y a cada instante, transitamos por un camino que cada vez se hace más distante; un camino que se enfila por senderos pedregosos, obscuros, llenos de sombras que no dejan de molestar y un frío que, como saetas venenosas, te roe los huesos. Esos mismos huesos que crujen a cada amanecer, me recuerdan que alguna vez este cuerpo y esta alma no tenían frío, porque estaban junto a tu cuerpo: cálido, plácido, enloquecido de placer y de locuras interminables.

 

Esas mismas locuras que hoy se van. Ni siquiera queda el sabor de tu piel; se fueron los aromas. Se marcharon en el preciso momento en el que abriste la ventana y desapareciste, como las hojas que el viento se llevó en el otoño que acaeció. Así mismo se fue todo lo que había entre nosotros: sin más ni más, el viento borró hasta el último recodo de nuestra historia. Y hoy, solo trato de avanzar por este fantasmal camino, helado y lleno de soledad.



lunes, 29 de agosto de 2011

Senderos de la vida....



Caminos imperecederos, caminantes eternos, vías sin sentido; siento mil cosas: emociones sin rumbo, vidas sin fin.

 

Existen senderos nebulosos que no me dejan pensar, que no me dejan respirar; y aquí ando, por estas calles que me hacen estremecer y vacilar. Este camino es enigmático: una senda mágica que me lleva por lugares que jamás creí conocer y me llena de sensaciones que nunca imaginé sentir. Todo esto me hace experimentar una mezcla de placer y pasión, pero también me entrega una cuota de miedo hacia lo desconocido. Es un encantamiento que hace vibrar cada fibra de mi ser, induciéndome al deseo de descubrir qué hay más adelante, en ese horizonte aún obscuro.

 

Tengo el deseo y la ilusión de que este recorrido me lleve hacia parajes que colmen mi vida de amor y efusividad; que esa pasión utópica y onírica se transforme en una realidad placentera. Quiero poder decir que esta carretera llamada vida no solo me llenó de deleite, sino que me condujo al esplendor del delirio y la lujuria, hasta quedar fatigada de tanto arrebato.

 

Este es un largo camino que se debe recorrer con un compañero idóneo para que la existencia se vuelva una aventura sin fin: exótica, placentera, como el sueño más dulce e intenso que he tenido.

 

Y esa senda que hoy tránsito, la recorro con pasión, con convicción y con la tranquilidad que me da mi compañero de viaje. Ese compañero que encontré está completamente empapado de mi ser, de mis deseos y de mis sentimientos; está colmado de un amor que nos llena a los dos. Una vida que nos unió y nos hizo uno solo. Una vida, un camino, un amor que hoy recorremos juntos; una senda que nos guía, un amor que nos reencuentra, una vía que nos reúne, una pasión que nos entrelaza. Una vida que nos unió y que jamás nos separará.

 

Caminos imperecederos, amores eternos, vías que nos juntan, carreteras que nos llevan. Un amor que se eterniza, esquinas que nos unen, una vida que nos juntó... un amor que nos inmortalizó.