En mis sueños te
encontré,
en mis desvelos te
soñé,
en mis fantasías
te deseé;
y ahora, en mis
días, te busco.
Te busco y no te
encuentro,
te espero y no
apareces,
te llamo y no
contestas,
te escribo y no
respondes.
En mis días
soleados espero
que tú seas mi
sombra.
En mis días
nublados
busco con ansias
tu luz.
En mis días
helados busco tu calor.
En las noches te
busco
en el reflejo de
la luna,
y le pregunto a ella:
—¿Dónde estás?
¿Por qué no apareces? —.
Cierro los ojos y
ahí estás;
solo en mis sueños
te veo.
Desearía vivir
soñando,
vivir durmiendo
para
que siempre
aparezcas.
Para poder besarte
y amarte
en mis fantasías
nocturnas,
lejos de este mundo obscuro.
En mis sueños te
encontré,
en mis desvelos te
soñé,
en mis fantasías
te deseé
y en mis días...
todavía te espero.

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