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miércoles, 29 de abril de 2026

El despertar de la escarcha


Estrellas que ayer dejaron de brillar,

sueños que dejaron de existir,

anhelos que se fueron con el correr

de los días,

esperanzas desvanecidas

con esta soledad gélida

llenas de historias truncadas

y corroídas por el moho

y la falta de luz.


Llena de obscuridad profunda

que cala hasta lo más profundo

apartando cualquier indicio

de luz, de verdad, de armonía,

de paz.


En este frío lleno de desasosiego

lleno de crueldad sin límites,

me encuentro aquí sola

pensando en ti.

Tratando de recordar

en que algún instante

mi vida era completamente diferente.


Evoco en mi mente

los últimos momentos

de felicidad que tuve

a tu lado,

y me cuesta tanto encontrarlos

que llegué a pensar que jamás

 nunca existieron.


Quizás mi alma se congeló

hace tanto tiempo que en

mis recuerdos no quedaron

siquiera registrados

ningún instante de lúcida tranquilidad,

aún no logro descubrir

si en algún momento fui feliz

estando contigo a tu lado.


¿Fue quizás una fantasía

creada por la ilusión y las ganas

locas que tenía de amarte

y de hacerte el hombre más feliz

que ha habido en el mundo?


Eso no lo sé, pero lo que sí

tengo muy en claro es que

en este instante estoy sin

esperanzas, sin ilusiones,

y no sé por qué razón

me siento en paz;

después de asumir que

no eres nada para mí,

me siento liberada

de una pasión que me tenía

cegada, presa de algo

que no me correspondía.


Ahora estoy libre,

estoy tranquila,

estoy volviendo a mí,

volviendo a ser yo,

siendo feliz,

sin nada, ni nadie

que me lastime 

o me haga sentir menos.


Habito por fin

mi propio centro,

donde el frío ya no quema,

y el silencio es, al fin,

mi hogar.

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