Esta tarde gélida
desearía
tener tu sexo en
mi lengua,
recordar tu sabor
y el calor que me
hacías sentir.
No pido nada más
de lo que tú me
diste un día,
y reímos juntos de
placer y locura.
Tu deseo y mi
deseo,
tu cuerpo y mi
cuerpo
bailando bajo la
misma frecuencia,
disfrutando juntos
del éxtasis y el placer.
Esta tarde helada
necesito
sentir tu piel en
mi piel;
lo necesito como
el mar necesita a la luna.
Necesito de tu
calidez y sentir
que el fuego me
consume,
para no morir
congelada en esta fría
tarde de otoño.
Quiero sentir mi
cuerpo envuelto
en tus brazos, en
tus caricias,
y que quede tu
olor impregnado en mí...
para ver si así se
disipa
este frío inmenso
que llevo dentro.

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