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lunes, 18 de julio de 2011

El afiche Electoral



En los años 40, mi papá acababa de llegar a Santiago proveniente de Antofagasta. Era la primera vez que estaba en la capital en busca de oportunidades laborales y aún no se ubicaba bien en la ciudad.

Era época de elecciones y la campaña estaba en plena actividad. Las calles se veían saturadas de carteles de los diversos candidatos al parlamento, un laberinto de rostros y promesas. Para ayudarlo, un amigo le dio como referencia un afiche específico: debía bajarse de la micro justo en esa esquina para llegar a la pensión donde se alojaba.

El sistema funcionó a la perfección durante las semanas de campaña; pero el lunes siguiente a las votaciones, mi papá se pasó de largo y terminó en el terminal de la línea. El entusiasmo electoral había quedado en el pasado obscuro de la víspera y, para su sorpresa, ya no quedaba ni un solo rastro de propaganda en las esquinas de la ciudad.

1 comentario:

  1. Muy bueno. Me encantan los cuentos cotidianos, basados en las ciudades, de inspiración en las cosas comunes. Gracias por escribir ^^

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