domingo, 17 de agosto de 2025

Mi obsesión


En la obscuridad de la noche me encuentro pensando en ti.

Pensando como seria pasar esta noche fría sintiendo la calidez de tu cuerpo en mi cuerpo, siento en mi piel el aroma de tu piel, saboreando tus besos, ¡oh querido mío!

En esta obscuridad inmensa e intensa sin ti, sólo siento frío, un frío que congela mi corazón que está en llamas por ti.

Pero tu existes sólo porque yo te pienso, y en mi mente vives y respiras como respiro yo.

Existes porque te pienso, existes porque así yo lo deseo, existes dentro de mi y eso calma un poco el frío inconmensurable que siento en mi interior.




Yo soy y tu existes en mi, dentro de mi y para mi. Mi libertad está en mi mente, y en mis pensamientos tu eres repetitivo, estas ahí como una saeta de fuego que calma este frío gélido que esta incrustado dentro de mi alma.

Siento que cada día me congelo, pero tu estas ardiendo dentro de mis pensamientos.

Como quisiera gritarte de frente qué yo ya no sé que hacer con todo esto que me esta sucediendo; un día de la nada, como si nada, clave ni mirada en la tuya y quede ahí, perdida dentro de tus ojos, y ahora estas siempre presente dentro de mi.

Clavaste tu mirada de fuego e hiciste estremecer mi alma, hay algo dentro de ti que me hace vibrar todo por dentro, tu sola presencia me tiene aterida, eres una persona intrigante e interesante y quisiera descubrir ¿Por Qué haces vibrar mi alma solo con tu presencia? ¿Por Qué cada día y cada noche me encuentro pensando en ti?

Estoy aquí, y esto ya parece una obsesión que me convierte en alguien que depende de tu presencia para sentirse viva.

Mis pensamientos calcinan mi mente, mientras mi alma se congela sin ti.


jueves, 17 de julio de 2025

Tu indiferencia



Tu silencio es la evidencia más clara de que no quieres nada de mí. Tu indiferencia me quema como una saeta ardiente que se clava y me calcina todo por dentro. Este incendio que causas con tu displicencia hace que me duela hasta el aire que respiro.

 

Solo sobrevivo con este dolor, intenso e inmenso, con el alma completamente en llamas por tu quietud. Pusiste un muro infranqueable que separa tu alma de la mía; ninguna escala es lo suficientemente alta para alcanzar tu borde. Te entregué mi alma y solo recibí de vuelta un reflejo opaco que demuestra tu apatía, tu falta de interés y de deseo. Eso me quema más y más, causándome un suplicio indecible.

 

Caminé hacia ti con el alma abierta y hoy me encuentro en un desierto emocional, sin saber si esperar o seguir vagando eternamente sin rumbo, hasta encontrar un oasis donde mi espíritu pueda descansar de este fuego que me consume a cada instante.

 

Te entregué mi vida y nada en ti resonó; solo hallé indolencia y un desapego total. Me quemo en la lava de tu quietud. En este camino, la única que arde soy yo, aunque afuera el invierno sea más gélido que Plutón. El aire está frío, el invierno es cada día más crudo, pero mi interior arde por tu taciturnidad. Mil saetas me queman y me seguirán quemando en la obscura eternidad de tu mutismo.

domingo, 29 de junio de 2025

¿Qué hago con esto?



En este frío inmenso siento

mi alma en llamas;

 en mi mente solo estás tú

y no sé cómo sacarte de ahí.

 

Quisiera congelarme

en este gélido invierno,

 quisiera olvidar todo y seguir...

Pero estoy aquí, quemándome:

quemándome en tu ausencia,

quemándome en tu silencio,

quemándome en tu lejanía.

 

Quisiera poder gritar

a todos los vientos

que no he dejado de pensar en ti

ni siquiera un momento.

A cada segundo mi alma

se incendia más y más;

este fuego ya no me deja

ni respirar, ni sentir.

Abro los ojos y te veo,

respiro y te siento.

 

Dime: ¿Qué hago yo con todo esto

que me está sucediendo?

¿Qué hago con este fuego

que me devora el alma?

jueves, 26 de diciembre de 2024

Sometida.


          La luna brillaba en lo más alto del firmamento, bañando el mundo con una luz plateada y pura. La noche era perfecta: el cielo despejado, el aire tibio de verano y las estrellas titilando como diamantes lejanos. Decidí caminar por la orilla de la playa, dejando que el murmullo de las olas calmara mi mente, que aún se sentía agitada. Tenía los pensamientos revueltos por los acontecimientos de los últimos días; con solo recordarlos, la piel se me erizaba. Buscaba despejarme, ordenar mis ideas y encontrar un camino menos ardiente, sintiéndome más liviana.

          Pero, a pesar de la serenidad del mar, la agitación persistía. Me sentía extasiada. Aún creía escuchar tus palabras y tus suspiros en mis oídos; sentía la calidez de tu piel contra la mía y ese aroma suave que parece haberse quedado tatuado en mi ser. Mi mente repetía, paso a paso, cada instante de pasión y locura.

          El recuerdo me hizo tiritar de nuevo. Reviví el momento en que me vendaste los ojos con aquel pañuelo de seda, sumergiéndome en la oscuridad. Luego, alzaste mis brazos por encima de mi cabeza y el frío metal de los grilletes se cerró en mis muñecas, dejándome anclada a la cama, totalmente a tu merced.

          Al tenerme así, indefensa, comenzaste tu dulce tortura. Me pusiste tapones en los oídos para aislarme del mundo; ya no veía, no escuchaba, ni podía moverme. Mi olfato se agudizó de inmediato, deleitándose con tu fragancia mientras sentía cómo desgarrabas mi vestido. Quedé expuesta, vestida solo con mi corsé y mis bragas, esperando lo inevitable.

          Tus labios comenzaron a recorrer mi cuello, descendiendo con una lentitud exasperante. Lamiste y besaste cada milímetro de mi piel. Con tus dientes, desataste el nudo de mis bragas y tus labios encontraron mi centro. Cada caricia me hacía arquear el cuerpo como una gata; tus besos y lamidas me hicieron estallar en una lujuria ciega. Alcancé el clímax varias veces mientras te bebías mi elixir, en una comunión perfecta entre tu boca y mi sexo.

          Abriste mis piernas aún más, profundizando tu entrega. Sentir cómo me penetrabas con la lengua y los dedos, mientras yo permanecía en ese limbo de silencio y oscuridad, fue una experiencia ardiente. Luego, el vacío fue llenado por tu miembro, duro y caliente. Te movías de forma suave, pausada, con un ritmo de caderas que me llevó a un nuevo orgasmo, profundo y vibrante.

          La intensidad creció. Te movías con un vigor salvaje hasta que, en un unísono perfecto, ambos nos entregamos al éxtasis final. Creí que el juego terminaría ahí, pero tú tenías otros planes. Desapareciste un momento y regresaste con algo que me hizo estremecer: hielo.

          Sentí el choque térmico del hielo recorriendo mi Monte de Venus, para luego sentir cómo lo introducías en mi interior. El frío quemaba de una forma deliciosa mientras volvías a hacerme sexo oral. Estaba aterida, tiritando, moviéndome como una fiera enjaulada, ardiendo de lujuria mientras el hielo se derretía en mi calor. Grité y grité, poseída por una pasión que nunca antes había conocido.

          —¿Te gusta cómo te estoy torturando? —me preguntaste. —Sí... ¡Quiero más y más! —respondí sin aliento. —Tus deseos son mis órdenes —susurraste.

          Fuiste en busca de juguetes y, de pronto, sentí una doble penetración combinada con la vibración frenética que me hizo perder el sentido de la realidad. Mi cuerpo vibraba, gritaba, suplicaba. Sentí un estallido de locura, de placer puro. —¡Sigue! ¡Sigue! —rogaba, mientras tú seguías bebiendo de mí, poseyéndome en todas las formas posibles.

          Finalmente, retiraste los juguetes y me besaste con ternura. —Eres la mujer más deliciosa del mundo —dijiste—. Es un placer verte gemir de esta manera.

          Me quitaste los tapones y la venda, devolviéndome al mundo real. Me liberaste de los grilletes y te acostaste a mi lado, donde el sueño nos venció por horas. Al despertar, te vestiste y me dedicaste una última mirada. —Fue delicioso. Cuando quieras, repetimos. —Como tú desees —alcancé a decir.

Me diste un beso apasionado y te marchaste, dejándome allí, ardiendo en deseos durante días y días.

 

martes, 24 de diciembre de 2024

Salsa de Arándanos


Ingredientes:

·         250 gramos de arándanos

·         60 gramos de jugo de naranjas

·         60 gramos de oporto u otro vino dulce

·         70 gramos de azúcar morena

·         1 ramita de canela

Preparación:

1. Lavar bien los arándanos

2. Colocar todos los ingredientes en una olla onda

3. Cocinara fuego medio por 20 minutos, revolver de vez en cuando, no moler los arándanos.

4. Pasado el tiempo de cocción la salsa ya debe hacer reducido y espesado, si la queremos más consistente debemos dejarla un rato más en el fuego.

5. No se cuela y a servir.

  • ·         Ideal pasa carnes.


lunes, 23 de diciembre de 2024

La razón

 

    Que la razón es una fuerza que debe prevalecer en toda circunstancia  , y que lamentablemente el ser humano no nace con la capacidad de razonar y solo a lo largo de la vida entre tropiezos y errores logra ser un un individuo razonable a medias ¿Pero Por qué motivo cuesta tanto razonar?.

    Creo que es la capacidad de esta sociedad de no respetar al individuo como persona única y  como parte de un todo, ya que desde el principio de la época escolar se mide con una regla estandarizada y como uno más, un simple número en un formación estadística y no como un alguien único ; donde todos deben responder lo mismo, decir lo mismo y actuar de la misma manera impidiendo así el desarrollo de la crítica, del libre pensamiento y del razonamiento analítico en casi todos los ámbitos de la vida.

    
    Y por otro lado esta la religión que también impide al individuo razonar , les impone creer a fe ciega que lo qué ellos dicen es así, y así se quedará y gracias a esta nula capacidad de pensar se obliga a creer y a discriminar a los que no creen o tienen otra fe  cuando así los extremistas religiosos que no discierne  solo creen que seguir su fe ortodoxamente le hacen bien a su creencia

sábado, 21 de diciembre de 2024