miércoles, 5 de agosto de 2026

El Fuego y la Ausencia

 

Cada instante en esta espera es un fuego lacerante,

un torbellino obscuro que desgarra mi razón,

las horas pasan lentas, como gotas de un instante,

y el dolor se vuelve duelo en mi propio corazón.

El fuego quema el alma, mi cuerpo se estremece,

la obsesión es un veneno que destruye mi mente,


en este dolor constante que jamás desvaneces,

me pregunto por qué no amo de forma recíprocamente.

¡Oh amor mío, si supieras el enigma del qué!

¿Por qué este amor profundo no resulta correspondido?

Mis ojos lloran lágrimas de ácido y de fe,

esperando volver a ver lo que casi he perdido.

Cuento sólo los segundos para un nuevo encuentro,

aunque sé que el destino sigue siendo incierto,

mi piel busca tu piel en un grito muy dentro,

y anhelo el aroma que dejaste en mi desierto.

En esta tensa espera, desoladora y fría,

siento el colapso denso de un alma que se quema,

el cuerpo ya no aguanta tanta angustia vacía,

y el dolor de no verte se convierte en mi poema.

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